Ibarz Ballester, Agustín

BIOGRAFÍA

Su nombre no aparece en ninguna de las listas publicadas de los republicanos españoles que sufrieron deportación a los campos nazis entre 1940 y 1945. Una carpeta con su nombre, conservada en el archivo de la Amical de Mauthausen con varios documentos personales, nos advierte sobre la necesidad de investigar otros itinerarios de la deportación republicana, más allá de quienes sufrieron deportación directa desde Francia y cuyas identidades hemos conocido gracias al Livre-Memorial des déportés de France ...1940-1945, de la Fondation pour la Mémoire de la Déportation. Editado por Thiresias en el año 2005.

Agustín nació en la población oscense de Albelda (La Litera) el 7 de abril de 1920 y aunque desconocemos cuál era su residencia en el momento de estallar la Guerra de España y si tuvo alguna participación directa en los enfrentamientos, por unas breves notas, dirigidas en francés a quienes gestionaban, en 1992, el cobro de una indemnización sabemos que salió hacia el exilio francés el 19 de febrero de 1939, cuando contaba tan sólo 18 años de edad. Las autoridades francesas le trasladaron a Mazères, a unos 60 Km. de Toulouse, a las antiguas dependencias de una antigua fábrica de ladrillos. Los españoles fueron instalados en grandes naves, la organización del campo estaba bajo mando de los oficiales españoles y aunque “las condiciones eran duras –según el testimonio de Ignacio Mata, otro superviviente republicano-... jamás pasamos hambre...Comíamos tres veces al día, sin grandes exquisiteces pero de forma abundante, e incluso nos proporcionaron cigarrillos.... Agustín pasado un tiempo salió de allí para emplearse como agricultor durante los siguientes tres años, sin que sepamos en qué lugar, las condiciones laborales y si estaba al cargo de algún propietario particular.

Los alemanes, desde 1940, iniciaron la construcción de defensas e instalaciones bélicas en la costa atlántica que dominaban desde el golfo de Vizcaya hasta las costas Noruegas. La organización Todt, fundada por el ingeniero nazi Fritz Todt en 1938, era la encargada de su construcción lo cual les obligó a disponer de una gran cantidad de mano de obra. Los alemanes, durante 1942 y 1943, llevaron a cabo enrolamientos forzosos de una forma masiva, viéndose afectados varios miles de republicanos que sin ser consultados fueron empleados como trabajadores forzados en las construcciones defensivas. En este contexto es cuando Agustín, a finales del mes de julio de 1943, según una orden administrativa, fue introducido en un tren cargado con españoles con destino a Lorient, al norte de Francia, donde los alemanes estaban construyendo la mayor base submarina de las varias ubicadas a lo largo de la costa atlántica.

Al igual que otros trabajadores forzosos que llevaron a cabo evasiones masivas, Agustín consiguió escaparse y regresó al sur, donde fue arrestado por la gendarmería, en febrero de 1944, en Saverdun, localidad del departamento del Ariège, situada a unos 50 km. al sur de Toulouse. Internado, durante dos meses, en la prisión de Foix fue transferido al campo de LeVernet (Ariège) donde permaneció del 23 de abril al 30 de junio de 1944, fecha en que los alemanes evacuaron el campo transfiriendo a la mayor parte de los prisioneros al cuartel de Cafarelli. En este contexto de evacuación de las prisiones y centros de internamiento ante el avance de las tropas aliadas, Agustín Ibarz fue transferido por las autoridades alemanas a una fundición de aluminio situada en la población alemana de Töging am Inn ubicada a unos 80 km. al oeste de la ciudad de Munich.

Agustín que no quería conformarse con la idea de realizar trabajos forzados para los nazis, llevó a cabo una nueva evasión con la intención de buscar refugio en Suiza. Fue un intento fallido puesto que los alemanes lo detuvieron en la población de Oberstaufen después de haber recorrido unos 250 km en dirección este, cuando tan sólo le faltaba unos 50 Km. para llegar a la frontera helvética.

Como castigo por este intento de fuga fue internado en Dachau donde, según sus palabras ingresó el 30 de julio de 1944. La prospección realizada en los propios archivos de Dachau, hace unos años por la historiadora Gloria Algueró, en nombre de la Amical de Mauthausen, confirmó su presencia en los registros del campo alemán aunque con unas fechas ligeramente diferenciadas a las anotadas por el propio Agustín: así el registro de entrada se hizo el 26 de agosto de 1944 con el número de matrícula 93.453, aunque años más tarde Agustín reconocía, en aquella breve nota firmada en 1992, que “en lo concerniente al número de matrícula, solo puedo decir que comenzaba por 93 seguido de tres cifras”. Cabe destacar que Agustín llegó acompañado por otro republicano de su mismo pueblo, José Quintanilla, a quien le adjudicaron la matrícula anterior, la 93.452 y que tampoco aparece en ninguno de los listados publicados hasta el momento. Como vemos Agustín permaneció en Dachau un corto periodo de tiempo, puesto que su salida se realizó el 27 de septiembre, sin que conozcamos su destino posterior hasta la liberación de los campos y el armisticio en la primavera de 1945.

Al finalizar la Guerra Mundial, Agustín –al igual que la mayor parte de los republicanos supervivientes- fue repatriado a Francia, iniciando un proceso de recuperación para rehacer una vida cuya trayectoria había sido truncada a los 16 años por la Guerra de España y la tormentosa historia europea. Su juventud había sido un continuo penar entre campos de concentración, evasiones, prisiones, detenciones y trabajos forzados y a sus 25 años recién cumplidos, se encontraba en París, enfrentándose a un futuro incierto profesional y personal.

Aquella rebelde tozudez de Agustín la encontramos de nuevo al observar su trayectoria profesional en los años siguientes a la liberación; de marzo a octubre de 1949 estuvo trabajando como jardinero para la Oeuvre de Secours aux Enfants (OSE) quizá porque su experiencia laboral se reducía a los trabajos agrícolas realizados tras su exilio en Francia y a los trabajos forzados para los nazis. La cualificación profesional la buscó al matricularse en octubre de 1949, en el Centre-école Professionel como obrero cualificado en la transformación de la materia plástica, hasta finales de 1950 en la sección de formación profesional para adultos. Esta especialización sería la que le permitiría la estancia laboral de tres meses, hasta el 17 de noviembre, en una Manufacture de Glaces et produits chimiques ubicada en Aubervilliers, al norte de París y desde noviembre hasta marzo del año siguiente en la Societé d’Applications Industrielles de Matèries Plastiques situada en la Rue de Clignancourt de París.

Fue a partir de la adquisición de esta especialidad cuando Agustín trasladó su residencia desde París a Bezons (...) incorporándose a la SEMT como jefe de taller hasta el 15 de octubre de 1968. Una larga época de estabilidad laboral que fue acompañada de una nueva situación personal al contraer matrimonio, el 6 de septiembre de 1953 con la joven barcelonesa, Montserrat Parés de 19 años, residente en Pamiers, en cuyo ayuntamiento tuvo lugar la ceremonia civil.   

Agustín Ibarz, en uno de los documentos conservados en el Archivo de la Amical, asegura que regresó a España en 1967, aunque su regreso definitivo debió hacerlo un tiempo más tarde y, por razones laborales, lo encontraremos residiendo en Huelva empleado en la empresa de la localidad. En estos años es cuando entró en contacto con la Amical española para la tramitación de la indemnización del gobierno alemán que le reconoció una pensión de 5.000 Marcos en noviembre de 1985. Una vez jubilado fijó su residencia en Barcelona para trasladarse, con posterioridad, a la población francesa de Bonnac donde le fue enviada, en junio de 1996, la medalla conmemorativa del 50 aniversario de la liberación de los campos.

La historia de Agustín Ibarz Ballester, es la de un hombre con decisión, capaz de resistir y de superar las adversidades cuyo periplo vital, en aquellos convulsos de la amarga historia española y europea, y su experiencia han quedado sumidos en el más absoluto silencio. Pero su trayectoria no ha sido única; en el archivo de la Amical hay documentación de antiguos socios, deportados supervivientes, que también sufrieron deportación o trabajos forzados y que no figuran en los listados dados a conocer hasta la fecha. El camino que les llevó a un campo nazi fue diferente a los dos itinerarios clásicos (triángulos azules y resistentes) originados en territorio francés y, por ello, cabe apuntar una tercera vía: la de aquellos que obligados a realizar trabajos forzados en territorio del Reich fueron internados, por causas que podrían ir desde el sabotaje, la huida o el proselitismo ideológico.

Según la información proporcionada por una sobrina, Agustín falleció en Albelda en 2007 y sus restos descansan en el panteón familiar.

Nota biográfica en:

CALVO GASCON, Juan M., Dentro de poco os podré abrazar. Supervivientes aragoneses de los campos nazis, Andorra, CELAN-Gobierno de Aragón, Andorra, 2019, pp. 127-134