Encuentra de Bescós, Teresa

BIOGRAFÍA

De Teresa conocemos sus orígenes en la pequeña localidad oscense de Abiego, donde nació el 22 de octubre de 1910 y su itinerario por tres campos nazis en Alemania donde permaneció desde mayo de 1944 hasta el mes de abril de 1945.

El 13 de mayo de 1944 partió, desde la estación del Este de París, un tren de carga en el iban a ser deportadas a Alemania un grupo de unas 560 mujeres resistentes. La mayor parte de este colectivo había sido detenido, a lo largo de 1943, en diversos departamentos franceses por participar en acciones de Resistencia contra la ocupación. En diferentes momentos estas prisioneras fueron reagrupadas en el Fort de  Romainville, desde donde fueron sacadas para iniciar su viaje hacia el infierno de los campos. Teresa, en el listado del transporte, publicado por la Fondation pour la Memmoire de la Deportation (FMD) figura con el apellido Bescos que corespondía, según la tradición francesa, al de casada.

Tras cinco días de viaje, aquel convoy de mujeres llegó a Ravensbruck donde fueron registradas el día 18. La mayor parte de las recién llegadas eran de nacionalidad francesa pero entre ellas figuraba un reducido grupo formado por media docena de españolas: Angela Cabeza. Josefa Maranges, Maria Maranges, María Mateos, Felicidad Porcar, Teresa Nihterweitz y la propia Teresa Encuentra. A Teresa le adjudicaron la matrícula 3926 y permaneció en el campo poco más de tres meses puesto que, el 31 de agostó, fue trasladada Neuengamme, un campo situado en uno de los distritos de la ciudad de Hamburgo donde se le asignó la matrícula 5692.

En una fecha que desconocemos fue sometida a un nuevo y último traslado, en esta ocasión al campo de Bergen-Belsen. En este campo, ubicado en la Baja Sajonia, Teresa tuvo que soportar graves agresiones de las despiadadas guardianas que vigilaban a las prisioneras. A Bergen-Belsen fueron confluyendo grupos de prisioneros que habían sido evacuados por los nazis de otros campos, ante el avance de los aliados. Hacinamiento, enfermedades, hambre y una gran epidemia de tifus plagaron el campo de cadáveres en los días previos a su liberación por los británicos, el 15 de abril de 1945. Teresa, a pesar de todas las calamidades a las que asistió como testigo, logró salir con vida de aquel infierno al que se había visto arrastrada durante su deportación.