Carcas Pasamar, Cecilio

BIOGRAFÍA

En una de las cartas remitidas por el ex deportado Feliciano Gracia Zalaya, a la junta directiva de la Amical de Mauthausen en 1963, indicaba que en Gallur, su localidad de origen y donde residía tras su regreso del exilio “…se encontraba otro amigo que había estado en un K.L. nazi, pero el año 1956 murió, se llamaba Cecílio Carcas Pasamar, dejó viuda y 4 hijos”. A él se refería también, Feliciano, en la entrevista que le hicieron en Heraldo de Aragón en febrero de 1992, con motivo de la preparación del viaje a Mauthausuen para celebrar el 40 aniversario de su liberación:

Lo que sí sabe Feliciano es que otro gallurano, Cecilio carcas, estuvo en el campo de concentración de Dachau y tuvo la suerte de poder volver y morir en su pueblo: “Murió por secuelas de enfermedades que contrajo en el campo y puede decirse que fue afortunado de no morir antes, porque apenas nos daban de comer,  hacían raciones muy escasas para ver lo que podía resistir el cuerpo; lo cierto es que muchos murieron agotados, sólo les quedaban los huesos y la piel.

Pues bien, a pesar del testimonio de Feliciano el nombre de Cecilio no aparecía en ninguno de los listados consultados hasta entonces pero en los datos de los prisioneros de Dachau, que se pueden consultar en internet, se puede certificar su ingreso el 16 de noviembre de 1944,  con la matrícula 126569, siendo su categoría la de “Prisionero Español”, e indicándose en su ficha que le estaba “prohibido salir a trabajar fuera del campo”.

Con el paso de los años el recuerdo de Cecilio se desdibuja entre los suyos, solamente su nieto Sergio se interesa por saber la historia de su abuelo, tras contactar con el autor de estas líneas, el correo electrónico ha sido un medio eficaz, como en tantos otros casos, para intercambiarnos información, en uno de ellos señalaba:

“Busqué en casa de mis padres el recorte de El Heraldo pues lo guardamos en su día, pero hacía años y años que no lo habíamos vuelto a ver. Y ni acordarme de lo de Dachau, tal y como pone en el Heraldo y muy bien me dices en el mail (yo llevaba en la cabeza Mauthausen). Pero fíjate, no sabíamos la fecha de entrada, ni la de salida”.

 Sus tías sí que tienen más recuerdos, pero les cuesta hablar del tema, “no quieren remover el pasado”, conservan alguna foto “pero documentos o similar no, que los debieron tirar hace años”. Sergio se comprometió a averiguar algo más sobre su abuelo y las circunstancias que le obligaron a escapar de Gallur durante la Guerra de España:

“Te puedo contar que la familia de mi abuelo Cecilio era de derechas, pero la de mi abuela Pilar era de izquierdas, y como ya festejaban al inicio de la Guerra, pues... Te puedo decir que el padre de mi abuela Pilar se llamaba Agustín Montalá López y fué concejal del PSOE en el 31 con María Domínguez, la primera alcaldesa que fue elegida democráticamente en España, en Gallur”. 

Sabemos por diversas fuentes, que Cecilio huyó de Gallur tras quedar la localidad en poder de los sublevados y se unió a las tropas que defendían la legalidad republicana, lo cual le llevó al exilliarse a Francia. Estuvo interno en los campos de refugiados y, en agosto de 1940, lo hallamos en Argelés donde fue alistado en la 174 Compañía de Trabajadores el día 18. Ceciliio no salió con sus compañeros puesto que se evadió del campo al día siguiente. Desconocemos cómo llegó a Alemania pero Sergio, el nieto de Cecilio, solicitó información al archivo ITS de Bad Arolsen, donde se conservan unos 55 millones de fichas correspondientes a ciudadanos europeos víctimas del nazismo hitleriano y gracias a esa documentación pudo saber que su abuelo Cecilio provenía de París, donde residía, y estuvo trabajando en Berlín en una fábrica de caucho (¿neumáticos?) desde febrero de 1944 hasta su internamiento en Dachau  en las fechas que le habíamos transmitido.

Tras la liberación Cecilio Carcas regresó a España, nada había hecho durante la Guerra y nada debía temer. Se instaló en Barcelona donde rehízo la vida junto a su esposa, Pilar Montalà. Allí nacieron los tres hijos. Pero en la Causa General había sido acusado de haber denunciado a unos prisioneros “nacionales”, de Gallur, ante un juzgado militar de Lérida y ello, unido a su militancia política, quizá explique su detención por parte de la policía franquista y su internamiento en la cárcel de Valencia. Tras su puesta en libertad se trasladó a Gallur y parece ser que posteriormente a Zaragoza donde falleció en 1956.

El hijo de Cecilio, cree recordar que, tras la muerte de su padre, les llegaban cartas desde la Amical y que “las enviaba un tal Pallarés” (seguramente se trataba de Joan Pagés, uno de los promotores de la Amical) para informarle de lo que estaban haciendo para reagrupar a los ex-deportados y así, poder reivindicar juntos sus derechos.